SANA.- El predicador islamita yemení-estadounidense, Anwar al Awlaki, una de las figuras centrales de la rama de Al Qaeda más activa del mundo (ubicada en la península arábiga) fue ultimado ayer en Yemen, donde el presidente, Ali Abdullah Saleh, lucha por mantenerse en el poder. Su muerte fue confirmada por los Gobiernos de ese país y de Estados Unidos, que lo tenía como objetivo prioritario al decir del secretario de Defensa norteamericano, Leon Panetta.
El deceso de Al Awlaki constituye el mayor golpe a la red terrorista desde el asesinato de Osama bin Laden, en mayo. Se lo ubicada en el segundo escalón de la organización, apenas por debajo del egipcio Ayman al-Zawahri, quien lidera ahora el grupo.
Se supone que el clérigo radical, de 40 años, murió en un ataque aéreo contra su convoy que habría sido llevado a cabo por aviones no tripulados estadounidenses, que sobrevolaban la región desde hace varios días. Su asesinato fue aprobado por el presidente, Barack Obama, en abril de 2010, con lo que se transformó en el primer estadounidense colocado en la lista de la CIA de milicianos para "matar o capturar".
Al Awlaki nació en Nuevo México (EEUU) de padres yemenitas, y desempeñó un rol central en convertir a la rama arábiga de Al Qaeda como la mayor amenaza para Estados Unidos ya que organizó varios intentos de atentados frustrados (como contra un avión comercial que se dirigía a Detroit en la Navidad de 2009 y la detonación de explosivos en Chicago el año pasado) y el asesinato de militares en una base en Texas. Conocido por sus elocuentes sermones en Internet llamando a la "guerra santa" contra Estados Unidos, su importancia era más comunicacional que militar, ya que sabía cómo reclutar a musulmanes desencantados y culturalmente marginados en Occidente. La operación se concretó el mismo día en que se publicaron declaraciones de Saleh en The Washington Post y la revista Time, en las que anuncia que no renunciará. "Si transfiriéramos el poder y ellos (por sus rivales políticos) siguen con capacidad para decidir, será muy peligroso. Podría conducirnos a una guerra civil", sostuvo.
En tanto, y tras este episodio, el gobierno yemení y la coalición opositora JMP parecían dispuesto a firmar un acuerdo sobre los principios básicos para un diálogo, bajo supervisión de Estados Unidos. El acuerdo no es el tratado de paz propuesto por el Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), sino una declaración de principios para un diálogo pacífico. (Télam-DPA-AFP)
El deceso de Al Awlaki constituye el mayor golpe a la red terrorista desde el asesinato de Osama bin Laden, en mayo. Se lo ubicada en el segundo escalón de la organización, apenas por debajo del egipcio Ayman al-Zawahri, quien lidera ahora el grupo.
Se supone que el clérigo radical, de 40 años, murió en un ataque aéreo contra su convoy que habría sido llevado a cabo por aviones no tripulados estadounidenses, que sobrevolaban la región desde hace varios días. Su asesinato fue aprobado por el presidente, Barack Obama, en abril de 2010, con lo que se transformó en el primer estadounidense colocado en la lista de la CIA de milicianos para "matar o capturar".
Al Awlaki nació en Nuevo México (EEUU) de padres yemenitas, y desempeñó un rol central en convertir a la rama arábiga de Al Qaeda como la mayor amenaza para Estados Unidos ya que organizó varios intentos de atentados frustrados (como contra un avión comercial que se dirigía a Detroit en la Navidad de 2009 y la detonación de explosivos en Chicago el año pasado) y el asesinato de militares en una base en Texas. Conocido por sus elocuentes sermones en Internet llamando a la "guerra santa" contra Estados Unidos, su importancia era más comunicacional que militar, ya que sabía cómo reclutar a musulmanes desencantados y culturalmente marginados en Occidente. La operación se concretó el mismo día en que se publicaron declaraciones de Saleh en The Washington Post y la revista Time, en las que anuncia que no renunciará. "Si transfiriéramos el poder y ellos (por sus rivales políticos) siguen con capacidad para decidir, será muy peligroso. Podría conducirnos a una guerra civil", sostuvo.
En tanto, y tras este episodio, el gobierno yemení y la coalición opositora JMP parecían dispuesto a firmar un acuerdo sobre los principios básicos para un diálogo, bajo supervisión de Estados Unidos. El acuerdo no es el tratado de paz propuesto por el Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), sino una declaración de principios para un diálogo pacífico. (Télam-DPA-AFP)